Revolución de Mayo... Oscuro pasado / incierto devenir

A propósito del programa de Elio Brat
22 Mayo 2010 FM Calf / Universidad

Debo escribir estas líneas por lo grave y perjudicial que resultan las afirmaciones que niegan el carácter revolucionario a la “gesta de Mayo”. La “Revolución de Mayo” no sólo fue una revolución, sino que fue una Revolución extraordinaria. Primero, fue una revolución porque se enfrentó a un régimen colonial que se basaba en el “Monopolio comercial” y lo derrotó instaurando el libre comercio, implantó la libertad civil (libertad de vientres) y también la igualdad civil, suprimiendo los símbolos y títulos de nobleza. Fue mucho más lejos - con sus reglamentos y su obra de gobierno - que lo que rescata el “constitucionalismo argentino”; su amplitud libertaria chocó no sólo con los intereses peninsulares, sino también con la aristocracia mercantil criolla representada por Saavedra. No es casual que de la Primera Junta o Junta Grande vayamos al Triunvirato y del Triunvirato al Director Supremo y por supuesto que la vorágine se ‘tragó’ a sus hombres más conspicuamente defensores de la obra revolucionaria. Esta concentración del poder en beneficio de la propiedad terrateniente desplazó a los sectores ganaderos y chacareros ‘Farmer’, defendidos por Mariano Moreno .

Como toda revolución y más aun una en términos ‘burgueses’ lleva en la ‘cresta de sus olas’ las ideas más avanzadas, pero, cuando ‘las aguas retroceden’ y se impone el curso evolutivo de los acontecimientos, vuelven a prosperar las ideas más conservadoras. Esto es lo que ocurre de Moreno a Vieytes y de la Asamblea al Director Supremo: ¿Cuánta diferencia existe guardando la escala con el Termidor francés?...

Quien hace historia sólo con las actas oficiales del Cabildo, no hace historia, sino, como se dice ahora “hace prensa” y yo agregaría mala prensa, porque una prensa “con ciencia” puede inferir los ríos de energía que corren subterráneos para que emerja una nueva Junta que destituye a un Virrey, asume el gobierno de extensos territorios, lo ejerce sin vacilación (incluidos los fusilamientos: preguntarle a Liniers) y organiza en sus transcurso epopéyicas Guerras de Independencia.

La Revolución de Mayo fue una revolución extraordinaria, extraordinaria en un doble sentido: porque se forzó desde lo subjetivo y político cambios en un terreno donde las condiciones objetivas (desarrollo de la producción, el comercio, etc., y los sectores o clases correspondientes) estancadas en un escaso desarrollo no impidieron que las guerras revolucionarias de la independencia concluyeran con un triunfo de los criollos. Desde esta perspectiva resulta imprescindible destacar la abnegación, la valentía y el elevado espíritu de sus hombres y sus mujeres. Lo indios, negros, mulatos y criollos que se arremangaron contra las “Invasiones Inglesas de 1806 y 1807” y formaron las “Milicias de Autodefensa” de la Ciudad de Buenos Aires constituyen la base del proceso revolucionario de la Semana de Mayo. Fueron estos dos tremendos episodios insurreccionales los que permitieron destacarse a los futuros dirigentes de los Ejércitos del Norte: ¿Dónde sino hicieron sus primeras armas Castelli, Rodríguez Peña o Belgrano? La prueba objetiva del poder criollo se templó contra los ingleses y si en sus primeros pasos el gobierno independentista tuvo que hacer concesiones a los sectores más promonárquicos se debió solamente a la debilidad de los comienzos. Una táctica de los “Jacobinos del Río de la Plata” fácilmente comprensible. Las actas que firmara Castelli (Mayo 1810) reconociendo al Rey de España no mellaron el filo de su espada y de las milicias de la independencia que a su orden - en Suipacha Nov. 1810 - despachaban a los soldados del Rey español.

Hoy mirar con escepticismo los procesos revolucionarios de ayer significa sembrar incertidumbre al devenir1. Disolver el horizonte revolucionario del pasado es quitarle anclaje al horizonte revolucionario del futuro (la historia encuentra su resolución entre el pasado y lo que vendrá: el presente como categoría es fruto de una historia poco reflexiva, superficial). La interpretación no es neutra: oscuro pasado / incierto devenir 2. Lo que más molesta es escuchar a los epígonos del ‘Materialismo Histórico’ reescribir “por izquierda” en términos escépticos el pasado revolucionario del Río de la Plata. Habría que aclararles algo muy elemental: las revoluciones burguesas, tanto, como la francesa o la norteamericana y la “Revolución de Mayo”, que es un ‘derivado’ de estos dos grandes procesos históricos no se hicieron en función de ninguna otra igualdad que la del comercio y la explotación, para inaugurar el ‘nuevo reino de la esclavitud asalariada’. Buscar algún otro tipo de igualdad en los procesos revolucionarios de los orígenes del capitalismo sea en América o en Europa es sinónimo de un tremendo extravío histórico. La desigualdad y la explotación – en el capitalismo – es una ecuación de la revolución que le permite ‘nacer’ y crecer.

Se construye la Historia - como diría el inefable personaje de Quino (Miguelito)
¡¡¡ Para adelante!!!

Colen Grant, mayo 22/2010.

1 En el fondo, conscientes o no, son hijos de la tesis filo/escéptica y falsa que niega lo afirmado por Marx: “es necesario una revolución para pasar de un sistema social a otro”. En América tuvimos nuestra ‘abnegada e ilustre’ revolución para enterrar la estructura monárquica y abrir el libre juego al mercado y la explotación capitalista. De aquí nace la clase trabajadora moderna portadora de todas nuestras ilusiones y convicciones en el porvenir.

2 Del mismo modo reescribieron la historia de Francia los escépticos izquierdistas posteriores al Mayo francés: comenzaron estigmatizando el Mayo del 68 y terminaron repudiando la propia revolución de 1789 considerándola un episodio maldito por haber dividido a los franceses.




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