El Gasto Público
El mesurado populismo[1] que ha puesto en marcha el gobierno de kirchner mantiene en vilo a los ‘editorialistas’ del Río Negro.
El diario que quiso dar lecciones de ‘refinamiento y delicadeza’ al presidente venezolano desciende a un lenguaje vulgar y más belicoso - que el que usa Hugo Chávez - cuando de defender intereses se trata (algo que ya hemos señalado: el Río negro no mide su accionar o lenguaje en función de un supuesto valor en sí, sino en función de posicionamientos). Centro de sus dardos ha sido el titular de la Secretaría de Comercio Interior (Guillermo Moreno) a quien acusa de “maltratador de números y de empresarios”, de pendenciero y otros calificativos por el estilo. El ataque del Río negro contra los ‘delfines’ más tenaces del kirchnerismo se combina con la seducción de aquellos más afines a las estrategias ‘neoliberales’ del diario de Rajneri. Así como desarrolla una línea belicosa contra el funcionario que presionó contra la ‘tendencia inflacionaria de los supermercadistas’; también ensaya una de seducción hacia los que podrían encolumnarse en la perspectiva que intentó Lavagna hasta que K le bajó el pulgar.
Tiene razón el Jefe de Gabinete Alberto Fernández (además – su lenguaje - es sintomático[2]) cuando dice: “me parece que lo que encubren en esa discusión por esos modos (se refiere a los modos de actuar de G. Moreno) tiene que ver con los intereses que no representa Moreno y que sí representan sus críticos”.
En función de esos intereses es que la línea de los editorialistas del Río Negro intenta introducir una cuña entre el mismísimo presidente de la República y la sucesora electa, que como todos sabemos es la esposa del actual mandatario. El Río Negro destaca las cualidades de Cristina: mujer de clase media y cultura universal, proclive a ‘integrarse al mundo’ – como lo ha mostrado durante la campaña que la vio exhibirse a nivel internacional – contrarias a un supuesto provincianismo y tercermundismo del presidente actual.
El Río Negro presenta a la primera dama como una flor que se yergue sobre un ‘oscuro pantano’, ámbito de caudillos partidarios, de lobbys proteccionistas y de empresarios prósperos del conurbano bonaerense y por supuesto de su propio marido que deja el cargo, pero no su importante cuota de poder; quizás la principal. (ver Bonaparte y Sra.).
Pero, toda esta ‘guerra de posiciones’ que el Río Negro enmarca como dos universos que conformarían ‘el bien y el mal’ tiene en este artículo un tema central que pretendemos elucidar: ¡¡¡Bajar el gasto público!!!
Si no hubiéramos vivido la ‘era Cavallo’ uno podría discrepar teóricamente con el Río Negro sin emitir juicio de valor sobre su línea editorial. Pero la política de ¡¡¡bajar el gasto público!!! La vivimos hasta la saciedad: en función de bajar el gasto público Menem / cavallo privatizaron los FFCC, SOMISA (una de las mayores siderurgias de A. Latina), cerraron ramales completos ferroviarios y sus talleres, privatizaron YPF y dejaron en la calle a miles de trabajadores (Moscóni – Cutral Co…), privatizaron ENTel (a la cual sometieron primero a ‘un bloqueo’ que impedía la compra siquiera de cables para el tendido de sus líneas telefónicas, cuando a nivel internacional se abarrotaban baratos los productos para telefonía) y para poder ‘probar’ que era ineficiente: primero le ‘ataron los brazos’ a la empresa estatal y después la acusaron de incapacidad… Privatizaron HIPASAM (Hierro Patagónico Sociedad Anónima Minera) y transformaron Sierra Grande en un pueblo fantasma, como otros pueblos más. Cuando ya no quedaba más vinieron por los ahorros y nuestra masa salarial: ¡¡¡bajar el gasto público!!! Cavallo lo llevó hasta el final…
El revival de esta ruinosa política que el Río Negro se empecina en imponer fracasará. Fracasará porque la línea editorial del Río Negro no es ni siquiera liberal (es importante aclarar este punto). La línea editorial del Río Negro en el marco de las naciones de América Latina no es liberal; porque su liberalismo está en función de un interés que lo marcan los organismos de crédito internacionales, las empresas y bancos multinacionales que en las ‘naciones centrales’ resguardan el transporte y hasta la educación pública en el marco estatal, pero en las naciones del ‘tercer mundo’ aplican un ‘liberalismo radical’. La imagen que el Río Negro construye como ‘universo del mal’ constituye la anatomía vernácula que pretende desarrollar las potencialidades – a destiempo - de la nacionalidad. Algo que nosotros en función de un destino superador para la humanidad podemos criticar, no los voceros de la banca internacional.
El Río Negro persiste con la receta que aniquiló a las naciones del ‘tercer mundo’. Receta que aplicó tan efectivamente el Fondo Monetario Internacional (FMI), efectivas y tan claramente destructivas que ya no las puede aplicar – como entonces – más. Por eso, cuando López Murphy o Carrió hablan de bajar el gasto público uno sabe de que lado están, pero cuando alguien del Centro Izquierda (que es muy común) hace apología de la ‘austeridad’ uno se da cuenta que hacen de ‘idiotas útiles’ en beneficio de la línea editorial que defiende al alicaído Fondo Monetario Internacional.
[1] Ver: Bonaparte y Señora para posicionarse ante la era K.
[2] No lo sabe, pero lo dice: a Marx le gustaba ‘jugar’ con esta idea de que la historia hace hablar a los hombres y no al revés. El Ministro inaugura un lenguaje que abandona el ‘terreno ficcional’ propio de la diplomacia de estado y se introduce en el mundo real, de las clases, de los ‘hombres’ de verdad.
El mesurado populismo[1] que ha puesto en marcha el gobierno de kirchner mantiene en vilo a los ‘editorialistas’ del Río Negro.
El diario que quiso dar lecciones de ‘refinamiento y delicadeza’ al presidente venezolano desciende a un lenguaje vulgar y más belicoso - que el que usa Hugo Chávez - cuando de defender intereses se trata (algo que ya hemos señalado: el Río negro no mide su accionar o lenguaje en función de un supuesto valor en sí, sino en función de posicionamientos). Centro de sus dardos ha sido el titular de la Secretaría de Comercio Interior (Guillermo Moreno) a quien acusa de “maltratador de números y de empresarios”, de pendenciero y otros calificativos por el estilo. El ataque del Río negro contra los ‘delfines’ más tenaces del kirchnerismo se combina con la seducción de aquellos más afines a las estrategias ‘neoliberales’ del diario de Rajneri. Así como desarrolla una línea belicosa contra el funcionario que presionó contra la ‘tendencia inflacionaria de los supermercadistas’; también ensaya una de seducción hacia los que podrían encolumnarse en la perspectiva que intentó Lavagna hasta que K le bajó el pulgar.
Tiene razón el Jefe de Gabinete Alberto Fernández (además – su lenguaje - es sintomático[2]) cuando dice: “me parece que lo que encubren en esa discusión por esos modos (se refiere a los modos de actuar de G. Moreno) tiene que ver con los intereses que no representa Moreno y que sí representan sus críticos”.
En función de esos intereses es que la línea de los editorialistas del Río Negro intenta introducir una cuña entre el mismísimo presidente de la República y la sucesora electa, que como todos sabemos es la esposa del actual mandatario. El Río Negro destaca las cualidades de Cristina: mujer de clase media y cultura universal, proclive a ‘integrarse al mundo’ – como lo ha mostrado durante la campaña que la vio exhibirse a nivel internacional – contrarias a un supuesto provincianismo y tercermundismo del presidente actual.
El Río Negro presenta a la primera dama como una flor que se yergue sobre un ‘oscuro pantano’, ámbito de caudillos partidarios, de lobbys proteccionistas y de empresarios prósperos del conurbano bonaerense y por supuesto de su propio marido que deja el cargo, pero no su importante cuota de poder; quizás la principal. (ver Bonaparte y Sra.).
Pero, toda esta ‘guerra de posiciones’ que el Río Negro enmarca como dos universos que conformarían ‘el bien y el mal’ tiene en este artículo un tema central que pretendemos elucidar: ¡¡¡Bajar el gasto público!!!
Si no hubiéramos vivido la ‘era Cavallo’ uno podría discrepar teóricamente con el Río Negro sin emitir juicio de valor sobre su línea editorial. Pero la política de ¡¡¡bajar el gasto público!!! La vivimos hasta la saciedad: en función de bajar el gasto público Menem / cavallo privatizaron los FFCC, SOMISA (una de las mayores siderurgias de A. Latina), cerraron ramales completos ferroviarios y sus talleres, privatizaron YPF y dejaron en la calle a miles de trabajadores (Moscóni – Cutral Co…), privatizaron ENTel (a la cual sometieron primero a ‘un bloqueo’ que impedía la compra siquiera de cables para el tendido de sus líneas telefónicas, cuando a nivel internacional se abarrotaban baratos los productos para telefonía) y para poder ‘probar’ que era ineficiente: primero le ‘ataron los brazos’ a la empresa estatal y después la acusaron de incapacidad… Privatizaron HIPASAM (Hierro Patagónico Sociedad Anónima Minera) y transformaron Sierra Grande en un pueblo fantasma, como otros pueblos más. Cuando ya no quedaba más vinieron por los ahorros y nuestra masa salarial: ¡¡¡bajar el gasto público!!! Cavallo lo llevó hasta el final…
El revival de esta ruinosa política que el Río Negro se empecina en imponer fracasará. Fracasará porque la línea editorial del Río Negro no es ni siquiera liberal (es importante aclarar este punto). La línea editorial del Río Negro en el marco de las naciones de América Latina no es liberal; porque su liberalismo está en función de un interés que lo marcan los organismos de crédito internacionales, las empresas y bancos multinacionales que en las ‘naciones centrales’ resguardan el transporte y hasta la educación pública en el marco estatal, pero en las naciones del ‘tercer mundo’ aplican un ‘liberalismo radical’. La imagen que el Río Negro construye como ‘universo del mal’ constituye la anatomía vernácula que pretende desarrollar las potencialidades – a destiempo - de la nacionalidad. Algo que nosotros en función de un destino superador para la humanidad podemos criticar, no los voceros de la banca internacional.
El Río Negro persiste con la receta que aniquiló a las naciones del ‘tercer mundo’. Receta que aplicó tan efectivamente el Fondo Monetario Internacional (FMI), efectivas y tan claramente destructivas que ya no las puede aplicar – como entonces – más. Por eso, cuando López Murphy o Carrió hablan de bajar el gasto público uno sabe de que lado están, pero cuando alguien del Centro Izquierda (que es muy común) hace apología de la ‘austeridad’ uno se da cuenta que hacen de ‘idiotas útiles’ en beneficio de la línea editorial que defiende al alicaído Fondo Monetario Internacional.
[1] Ver: Bonaparte y Señora para posicionarse ante la era K.
[2] No lo sabe, pero lo dice: a Marx le gustaba ‘jugar’ con esta idea de que la historia hace hablar a los hombres y no al revés. El Ministro inaugura un lenguaje que abandona el ‘terreno ficcional’ propio de la diplomacia de estado y se introduce en el mundo real, de las clases, de los ‘hombres’ de verdad.

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